Los pañales biodegradables ‘made in Ecuador’

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Una de las muchas ventajas que tiene la ciencia es que puede predecir el futuro. Por ejemplo, se puede saber —sin atisbo de duda— qué pasará en 450 años si alguien tira hoy en la papelera un pañal desechable. ¿Qué sucederá cuatro siglos después? Este seguirá prácticamente igual, faltarán unos 50 años más para que se biodegrade. Esto representa una bomba de relojería para el medio ambiente. Por ejemplo, solo en la Unión Europea, entre 2009 y 2017 hubo un promedio de 5,5 millones de toneladas de desechos anuales de este producto para bebés. La solución está al otro lado del Atlántico: la ecuatoriana Carolina Serrano, de 24 años, creó un pañal biodegradable, de bajo coste y que, además, utiliza el bagazo, un residuo que las industrias de su país suelen desechar cuando extraen el azúcar de caña.

Junto con otros tres compañeros crearon la startup GelWear. El proyecto se inició en 2017 en la Universidad Yachay Tech (en el norte de Ecuador), donde Serrano estudió ingeniería biomédica. El primer prototipo quedó listo en 2020. Se trata de un pañal de tela con un inserto de una membrana desechable de bagazo. “Es algo así como una toalla sanitaria pero que se biodegrada mucho más rápido [un máximo de seis meses]”, explica la joven científica en una llamada telefónica. 

Inicialmente, su línea de investigación se dirigía hacia otro lado muy distinto. Su tesis de grado era utilizar hidrogeles para tratar la leishmaniosis (una enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito). Pero como suele suceder en las investigaciones, la literatura suele indicar otro camino mejor, sin que lo esperes. Así le sucedió a Serrano: “Cuando leía siempre había avisos sobre materiales absorbentes que se pueden aplicar en los pañales”. El último empujón fue una feria de emprendimiento en su campus con un sentido ecológico. 

Las cartas ya estaban sobre la mesa. El siguiente reto para ella y sus compañeros, una vez tomada la decisión de para dónde iban los tiros, era que económicamente era inviable crear un pañal 100% biodegradable. Ensamblarlo en su totalidad con materiales que se pueden deshacer rápidamente sin impactar al medio ambiente era caro, muy caro.

“Para que te hagas una idea, crear cada uno tenía un coste mayor de dos dólares. Uno desechable en Ecuador puede costar entre 1,50 y dos. No había forma”, señala. El producto final terminó por ser aún mejor. Según explica Carmen Serrano, el producto híbrido de GelWear —con un material desechable dentro del pañal biodegradable— también cumple con una función mucho más estética (al fin, como no se puede tirar, ¿qué mejor?). 

Falta de fondos pese al éxito internacional

Actualmente la empresa está en la fase de desarrollo. La startup ha sido financiada con sus propios bolsillos, ya que no han encontrado apoyos ni del Gobierno ni del sector privado ecuatoriano, pese a ser reconocida ampliamente en el extranjero. De hecho, Serrano fue seleccionada entre los mejores innovadores latinoamericanos mejores de 35 años en la MIT Technology Review. La ingeniera biomédica cuenta cómo, cuando se presentaba ante empresarios y distintas organizaciones, le solían enseñar la puerta de salida con mucha condescendencia: “Muchas veces me veían y me decían que era muy joven. O simplemente que no lo veían factible”. 

El problema no solo estaba en la inversión privada. Serrano se queja de la falta de apoyos en la Administración. Fue justamente a decenas de miles de kilómetros de casa —estudia un máster en Dermatología y Cosmetología Trasnacional en Italia— que se enteró a inicios de 2021 que los candidatos a la Presidencia de Ecuador comenzaron a hablar sobre su proyecto. Ella, sin embargo, es escéptica: “Una cosa es lo que dicen en campañas y otra es que cumplan”, sentencia. 

A diferencia de la reacción que tuvo en su país, el mundo la veía con otros ojos. GelWear es una de las 30 finalistas del Hult Prize 2020, el galardón más importante para proyectos universitarios, encabezado por Bill Clinton, y que tiene un primer premio de un millón de dólares de capital semilla. Los premiados iban a ser anunciados en diciembre, en Londres. Por razones sanitarias esto no pudo ser, y ahora se hará el anuncio a distancia y con un premio fragmentado en diez (ahora será una decena de ganadores con 100.000 dólares). La ecuatoriana espera con ansias el resultado del certamen en las próximas semanas. Por ahora, seguirá preparándose para que su proyecto pueda finalmente explotar en Ecuador.

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