Paliar los efectos de la caza en l’Albufera con tacos para cartuchos biodegradables

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Suena un disparo en l’Albufera de Valencia. La caza deportiva es un elemento más del paisaje de este humedal convertido en parque natural. Tiene sus adeptos y sus detractores, pero es una práctica con la que hay que convivir.

Y esa convivencia incluye la necesidad de minimizar su impacto sobre el medio ambiente, como sucede hoy en día con casi cualquier práctica humana. 

Porque, al mismo tiempo que suena ese disparo, el taco de un cartucho cae en el humedal y, en la mayoría de ocasiones, acaba en la playa de El Saler. Tantos disparos, tantos tacos y cartuchos…

Encontrar una solución para tratar de mitigar el impacto de esta práctica es lo que ha venido desarrollando la empresa valenciana Green Cycles.

Esta compañía lleva más de 15 años desarrollando numerosos proyectos para la producción de soluciones inteligentes, que sean hidrosolubles, biodegradables y compostables. 

Entre ellas, un cartucho recubierto de un plástico que tiene estas características y que, por tanto, no tiene ningún efecto negativo sobre la zona.

Lo explica Elena Moreno, directora e ingeniera industrial de la empresa. Este plástico “no deja ningún residuo” y “dentro de las aplicaciones que diseñamos hay productos, como el de los tacos de cartuchos, que tienen especial relevancia en la Comunidad Valenciana”.

Según remarca, “en la playa del Saler, además de embalajes y envases plásticos, también aparecen muchísimos tacos de cartuchería deportiva que han caído al agua del humedal por lo que, la utilización de nuestro material en este producto, el taco para cartucho de caza, que es lo que normalmente no es fácil de recoger por los cazadores, evitaría este impacto negativo en el ecosistema”.

La directiva de Green Cycles admite que no es la Comunidad Valenciana el único territorio en el que se puede aplicar este producto.

El caso de Baleares

Es más, reconoce que “en Baleares, por ejemplo, nosotros llevamos muchos años suministrando los tacos de cartuchería deportiva porque hay muchos campos de tiro en los que el taco cae al mar. La gran importancia del turismo en estas áreas hace de la sostenibilidad una necesidad”.

Este salto geográfico en el relato de Moreno desde la Península a las Islas le sirve para hablar, como experta, de cómo no todos los territorios encaran el problema de la misma manera.

“Sin duda hay regiones mucho más avanzadas que otras. En algunos casos este avance se da por concienciación social y educación, es decir, han empezado antes a trabajar la sostenibilidad y el resultado está llegando”, concede.

Y ahí aparecen las islas. “En otros casos, como las islas, este avance se está obteniendo por necesidad, por su limitación de espacio. Esto les ha obligado a ponerse las pilas y trabajar en la racionalización, la sostenibilidad y materiales alternativos que contribuyan de forma positiva al entorno”, recalca.

Más soluciones innovadoras

El caso es que la de los cartuchos no es la única solución desarrollada por esta empresa en favor del medio ambiente. 

Otro de los productos relevantes, según revela Moreno, son las bobinas de film o de láminas que se utilizan para hacer envasados de pesticidas en el campo, por ejemplo, con los naranjos.

“Es muy habitual ver a los agricultores fumigar con sulfatadora portátil, un acto que puede ser arriesgado porque conlleva la manipulación de productos peligrosos para el ser humano y el entorno”, indica.

“Ahora mismo lo que se está utilizando son las dosis de fungicidas o pesticidas sostenibles, que van en esta línea, incluso en el packaging. En este caso, la persona no tiene que manipular el producto, el envase se disuelve en la mochila y se utiliza el producto en el campo”, explica.

De la misma manera, todas las trampas o dispositivos de feromonas para el control de plagas que se utilizan en el campo suelen ser de plástico. “Fabricados en nuestro material contribuyen de forma positiva al medio ambiente, ya que en el caso de que no se puedan recoger, al cabo de un tiempo corto se disuelven y se convierten en abono haciendo el terreno más fértil”, destaca.

Pero tal vez, el producto que más repercusión ha tenido este año ha sido el de las  bolsas de lavandería hidrosolubles para hospitales y residencias.

El ‘boom’ de las bolsas

La demanda de esta solución, según datos de la compañía, se ha incrementado en más de un 3.000% durante 2020 y la empresa ha suministrado más de 4,8 millones de unidades a hospitales y residencias en España y otros países de Europa como Francia.

Como señala Elena Moreno, “la ropa utilizada por pacientes, residentes y personal que trabaja en hospitales y residencias, se mete dentro de la bolsa y ésta, sin sufrir ninguna manipulación, se introduce directamente en la lavadora, evitando así el riesgo de contagio. En pocos segundos, la bolsa se disuelve, la ropa se libera y sale totalmente limpia y desinfectada”.

Aun así, desde su punto de vista como experta en el sector, Elena Moreno reconoce que a la sociedad “nos queda mucho camino por recorrer en todos los sentidos: educación, infraestructura y responsabilidad”. 

En su opinión, “hay que tomar conciencia real, la separación de los residuos hay que hacerla pero hay que tener la infraestructura para llegar desde el principio hasta el final”.

A su juicio, “no sirve de nada invertir en contenedores diferentes que luego van a parar al mismo lugar. Vamos a ponernos la meta clara: el planeta es uno, tenemos que cuidarlo, y tenemos que hacer que sea funcional, útil y que cada vez esté mejor”.

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