Tarjetas biodegradables en lugar de plástico

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Desde hace décadas numerosas organizaciones alertan del fenómeno del cambio climático que cada vez genera más estragos en el medio ambiente. Por suerte, hoy en día ya es una preocupación mayoritaria de la que las instituciones y las empresas se hacen eco y trabajan para generar cambios. De hecho, el compromiso de reducir y controlar los niveles de emisiones de CO2 quedó recogido en el Acuerdo de París, firmado por 55 países, entre ellos todos los que componen la UE. 

Esto ha tenido enormes consecuencias positivas que han generado cambios referentes al consumo, tanto a gran escala como en los hábitos del día a día. Sin embargo, hay un campo en el que el plástico sigue siendo el protagonista y de no tomar medidas cada vez lo será más: el denominado dinero de plástico está sustituyendo, de manera imparable a las monedas y a los billetes. 

NUEVAS TARJETAS SOSTENIBLES

Con el objetivo de evitar que el auge del dinero líquido suponga un impacto en el medio ambiente, CaixaBank ha empezado un proceso de  cambios en la producción de todas las modalidades de sus medios de pago. De este modo, dejará de utilizar el plástico en la fabricación de los soportes físicos y lo sustituirá por materiales con menor impacto ambiental, de origen reciclado. A través de su filial CaixaBank Payments & Consumer, lidera el sector de medios de pago en España, con un parque de más de 18,8 millones de tarjetas emitidas, sustituirá de forma progresiva durante este año. 

Se estima que, a lo largo de 2021, el 85% de las nuevas tarjetas se emitirán con materiales sostenibles. A final del año, el número de tarjetas de la empresa con los nuevos materiales podría alcanzar previsiblemente la cifra de cinco millones de unidades en circulación.

RECICLADO Y BIODEGRADABLE

El material que se utilizará para la mayoría de tarjetas será el PVC reciclado (PVC-R), la alternativa al plástico con menor huella de carbono y realizada con materiales reciclados, a partir de fuentes como desechos de la industria de la construcción, reciclaje de bolsas de plástico o residuos de otras tarjetas, entre otros. 

Asimismo, para determinadas modalidades, la financiera utilizará el PLA, un material de orígen biológico por lo que se evita utilizar recursos fósiles y es biodegradable. En ambos casos, los materiales, además de reducir el impacto ambiental respecto al plástico, aseguran una duración de las tarjetas de cinco años e incluso superior.

CIRCUITO DE RECICLAJE

Por otro lado, las técnicas de impresión del nombre de cliente y los datos de la tarjeta también evolucionarán para reducir el impacto ambiental. Actualmente, CaixaBank personaliza solo una de las dos caras de la tarjeta (el reverso) y ha empezado a utilizar la impresión en láser en lugar de tintas, lo que no solo genera menos residuos, sino que además aumenta la duración de la tarjeta.

Además ya cuenta con un circuito de reciclaje para todas las tarjetas caducadas o en desuso. Cuando, al término de la vida útil de la tarjeta, el cliente la entrega en su oficina, la empresa pone en marcha un proceso gracias para recuperar el material y darle una nueva aplicación.  

ENTIDAD PIONERA 

Este conjunto de acciones se enmarcan en la última fase de un proceso que se inició en 2019, cuando la entidad introdujo en el país por primera vez las tarjetas fabricadas con materiales sostenibles. 

Como primer paso, toda la gama de tarjetas regalo de la entidad (unas 150.000 unidades al año) pasó a realizarse con un material biodegradable (ácido poliláctico, procedente de almidón de maíz), lo que permite su eliminación sin residuos al final de su vida útil (máximo de dos años, al tratarse de tarjetas regalo). 

REDUCIR LA HUELLA DE CARBONO

En agosto de 2020, la compañía lanzó la tarjeta Visa & Pay reciclada, la primera tarjeta comercializada en España cuyo soporte está fabricado con material 100% reciclado (en este caso, PVC-R). En la actualidad, ya son 125.000 las Visa & Pay recicladas en circulación.

La decisión de CaixaBank de pasar a emitir toda su gama de tarjetas con materiales más sostenibles contribuirá a reducir la huella de carbono. Según datos técnicos, en la producción de una tarjeta de PVC-R se consume un 45% menos de agua y se emite 15% menos de CO2 que en el mismo proceso realizado con una tarjeta de plástico. 

COMPROMISO CON EL MEDIO AMBIENTE

Desde el punto de vista de gestión del impacto ambiental, la financiera cuenta con un Plan de Gestión Medioambiental 2019-2021 específico que incluye, entre otras, medidas de eficiencia energética y de reducción de consumos y de extensión del compromiso ambiental a la cadena de valor. Gracias a una política activa de control de emisiones ha logrado reducirlas en un 85% desde 2009.

De hecho,  es una de las entidades líder mundial en la actuación para mitigar los efectos del cambio climático. La entidad, incluida en el índice CDP (Carbon Disclosure Project) como una referencia mundial en las estrategias y políticas aplicadas contra el cambio climático, defiende que la sostenibilidad debe estar integrada en el modelo de negocio de las organizaciones. Por esta razón, la estrategia medioambiental conforma uno los cinco ejes del Plan de Banca Socialmente Responsable. 

ACCIONES POR EL CLIMA

La financiera también se ha convertido en el único banco español cotizado que compensa la totalidad de las emisiones de efecto invernadero generadas y calculadas en su huella de carbono, lo que le convierte en entidad “Carbon Neutral”. Por ejemplo, en agosto de 2020, anunció su apoyo a un proyecto en Brasil para proteger hectáreas de bosque amazónico en el estado de Pará como compensación a las emisiones derivadas de su actividad en el ejercicio 2019.

El banco fue la primera organización española incluida en la lista RE100, una iniciativa que pretende incrementar la demanda y el suministro de energías limpias. Por otro lado, forma parte del Grupo Español de Crecimiento Verde, que aboga por el crecimiento económico ligado a una economía baja en carbono.

ALIANZAS PARA DISMINUIR LA HUELLA DE CARBONO

La entidad también se ha sumado al Compromiso Colectivo para la Acción Climática de Naciones Unidas, una declaración que se crea en el marco de los Principios de Banca Responsable para que el sector financiero movilice sus productos, servicios y relaciones para facilitar la transición económica hacia un modelo sostenible. 

Un compromiso con el que pretende alinear las carteras de entidades financieras de todo el mundo para financiar una economía baja en carbono, con el objetivo de que el calentamiento global se mantenga por debajo de los dos grados centígrados.

 

 

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